juliano 

los judíos sobre la reedificación del templo de Je­rusalén 290

Pues con todo entusiasmo vuelvo a levantar el templo del más alto dios.


290 Éste es el brevísimo fragmento de la carta en que Ju­liano anunciaba a los judíos la inmediata reconstrucción de su templo de Jerusalén, obra que sería abandonada poco des­pués ante inesperados temblores de tierra, que los cristianos tomaron como una advertencia divina al emperador, que ha­bría intentado desmentir la profecía de Cristo (cf. AMIANO, XXIII 1, 2 ss.; FILOSTORGO, págs. 95 ss., 99 y 235).



Juliano a la comunidad de los judíos 412

Mucho más duro que el yugo de la esclavitud de tiempos pasados ha sido para vosotros el hecho de que estuvierais sometidos a edictos no autorizados, y que ingresaseis en las cuentas del tesoro una enorme cantidad de oro, buena parte del cual he visto con mis propios ojos, y de otra parte aún mayor me he enterado al encontrar los documentos guardados entre vos­otros. Además, impedí que se os ordenase el ingreso de un nuevo tributo, y obligué a detener allí la impiedad de semejante sacrilegio, y entregué al fuego los documentos que contra vosotros yacían en mis oficinas, para que nadie pudiese jamás asaetearos con tal fama de impiedad. Y el culpable no fue tanto mi hermano Constancio, digno de recuerdo, cuanto esos bárbaros por su inteligencia y ateos (NOTA DEL ADMIN: así llamaba a los cristianos) por su espíritu que comían a su mesa; a ésos yo los he tomado en mis manos y empujándolos a una sima los he hecho perecer, de manera que ni siquiera quede o exista entre nosotros memoria de su destrucción 413. Aún más, queriendo tra­tamos con benevolencia, al hermano Yulo, vuestro respetadísimo patriarca 414, aconsejé que impidiese el entre vosotros llamado «envío» 415 y que nunca pudiese nadie abusar contra vuestro pueblo con tales percepciones de tributos para que en todas partes existiese tranqui­lidad y, disfrutando de mi reinado… 416 hagáis todavía mayores súplicas por mi reinado al dios más poderoso de todos y creador que se dignó coronarme con su propia diestra inmaculada.(NOTA DEL ADMIN : probablemente así hable al Anticristo) Pues es natural que los que son probados en alguna preocupación encuentren obstáculos en su pensamiento y no se atrevan tanto a extender las manos para la súplica, pero los que con­servan la tranquilidad en todo se alegran con toda su alma y se hacen suplicantes por el culto del empe­rador ante el dios superior, capaz de enderezar nues­tro reinado hacia lo mejor, como preferirnos. Eso es lo que debéis hacer también vosotros para que yo, tras triunfar en la guerra con los persas, lleve colonos a  vuestra populosa ciudad, que desde hace tanto tiempo deseáis ver habitada, la sagrada Jerusalén, después de reconstruirla a expensas mías , y en ella dé junto a vosotros gloria al dios superior.


412 Pese a que la carta es citada por SOZÓMENO, V 22, y por SÓCRATES, III 20, Bidez y Cumont la consideran apócrifa y es­crita poco después de la época de Juliano probablemente por un judío «más experto en el Antiguo Testamento que en los autores clásicos»; su objetivo habría sido conseguir una reduc­ción de impuestos, y quizá utilizó como base las verdaderas cartas de Juliano a los judíos que aún se conservan. Wright piensa que la carta ha podido ser «reescrita» en las oficinas del emperador, pero que «probablemente representa los sentimien­tos de Juliano, y está de acuerdo con su actitud hacia los ju­díos tal y como se expresa en el tratado Contra los cristianos». La fecha sería final del 362 o comienzos del 363. En época re­ciente ha sido defendida como auténtica por JOHNSON, COLE-MAN, NORTON, BOURNE, Ancient Roman Statutes, Texas, 1961, número 313, y por W. DEN BOER, «Two letters from the Corpus Iulianeum», Vig. Christ. XVI (1962), 179 ss., artículo en el que puede verse una detallada discusión de los argumentos en pro y en contra.

413 Alusión al tribunal de Calcedonia, en el que fueron con­denados varios de los colaboradores del anterior régimen. Sea o no auténtica la carta, lo cierto es que esta postura de des­cargar los errores de Constancio en sus subordinados es típica de Juliano.

414 El patriarca Hillel II. Los detractores de la autenticidad de la carta ven, en esta apelación de «hermano» al patriarca judío, una prueba de su tesis, mientras que los defensores.

piensan que responde a la actitud constante de Juliano de atraerse al pueblo judío y conseguir que su religión nacional entrase a formar parte, en igualdad de condiciones, del panteón pagano.

415 La apostolé, contribución anual de los judíos para el mantenimiento del patriarcado de Jerusalén. Existía desde antes de la destrucción de Jerusalén el año 70 y fue abolida por el emperador Teodosio II. La postura de Juliano respondería a su deseo de «normalizar» la situación del judaísmo y a su po­lítica general de aligeramiento de las cargas tributarias, aunque fácil es suponer que los nacionalistas judíos no apoyarían tal medida.

416 Pequeña laguna, según Bidez.


Fuentes: Juliano – Contra Los Galileos Cartas Y Fragmentos Testimonios Leyes

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