Sin título

Se le concedió poderío sobre toda tribu, lengua y pueblo, y la adoraron todos los que habitan en la tierra, cuyo nombre no está escrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado. El que tenga oídos, que oiga: el que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir. Hará que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal había sido curada.

Realizará grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra, y seducirá a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar en presencia de la bestia. Y mandará a los habitantes de la tierra que hagan una imagen de la bestia —como hizo Nabucodonosor—, y que la adoren todas las tribus y lenguas: se le concedió infundir el espíritu a la imagen de la bestia, de suerte que pudiera hablar como un hombre. Y hará que todo el que no adore esta imagen, sea matado. Y hará entonces que todos los príncipes de la tierra, y también los pequeños, siervos y señores, ricos y pobres, reciban las marcas en la mano derecha o en la frente: porque nadie podrá comprar o vender, sino el que tenga la marca o el nombre de la bestia. Aquí se requiere sabiduría (Ap 13, 7-18). Por eso nuestro Señor Jesucristo, advirtiendo a su Iglesia, dice: orad para que no se realice vuestra huida en invierno ni en sábado (Mt 24,20), cuando llegue el tiempo del Anticristo y persiga de tal modo a la Iglesia que los santos huyan a las soledades y al desierto. Y entonces sucederá que todos los príncipes de la tierra, y también los pequeños, señores y esclavos, ricos y pobres, recibirán las marcas en la mano derecha o en la frente, porque nadie podrá comprar o vender, sino el que tenga esta marca  y la cifra de su nombre DCLXVI. Por eso dice el Señor: orad para que no se realice vuestra huida en invierno ni en sábado. Pues en tiempos del Anticristo tendrá que huir a las soledades de Jericó y de Arabia, como los que se mantuvieron firmes en tiempos de Elías. Cuando venga el Anticristo, proclamará la Ley antigua y la circuncisión: será obligado todo el género humano a observar la ley judaica; pero los elegidos y los santos espirituales, que no van a creer en el Anticristo, se alejarán de esta persecución y habitarán en las soledades, como en este libro vamos a comentar de forma más completa; por eso nos advierte el Salvador que debemos orar para que no suceda en invierno ni en sábado esta huida, durante la tiranía de nuestra persecución. Pues si sucediera en invierno nuestra búsqueda, para ser capturados por los enemigos, la fragilidad humana del cuerpo no podrá resistir el frío: allí donde pretendas acercarte a los hombres, huyendo del rigor del frío, al momento serás detenido. Ese será el decreto del Anticristo por toda la tierra, que quien no tenga esta marca  en la frente o en la mano derecha, sea detenido y presentado a él. Pero los santos que entonces habitarán las soledades de los montes y lo oculto de los bosques no se van a acercar a ningún hombre, para no ser detenidos; y por eso nos dice que debemos orar, para que no se realice nuestra huida en invierno, y que por la crudeza del viento y del frío, detenidos por los hombres de aquel tiempo y apresados, seamos traídos a la presencia del Anticristo. El sábado será día de la observancia de la Ley, porque según la Ley no es lícito caminar, ni realizar ninguna obra servil. Si en tiempo del Anticristo encuentra a alguno caminando o haciendo algún trabajo en sábado, será presentado al Anticristo, como prevaricador de la ley y transgresor de los mandamientos. Pues dijimos que el Anticristo va a ordenar que sea observada la ley judaica por todos los hombres y respetada hasta tal punto, que se castigue hasta con la muerte. Por eso en los Salmos, previendo el futuro, oraba el profeta David, diciendo: Que destruyas al enemigo y a su defensor (Sal 8,3). El mismo Anticristo, siendo el más impuro, predicará la castidad y la sobriedad; porque no será bebedor de vino, ni ningún género de mujeres tendrá acceso a él por causa del amor; y por eso engañará al pueblo y será enemigo de la religión y defensor de la ley, y así aparecerá como enemigo de la Iglesia y defensor de la ley judaica. Pero si quieres referir al sentido espiritual: el orad para que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado: el invierno al que se refiere es, que no se enfríe tu fe, de forma que retornes al paganismo. Como dice también el Salvador que en aquellos días, en que abunde la iniquidad, se va a enfriar la fe de muchos (Mt 24,12). Y el sábado que dice, es que, al enfriarse la fe, no caigas en el judaísmo, y conforme al mandamiento del Anticristo santifiques el sábado. Estos preceptos del Anticristo ninguno podrá evitarlos, sino sólo el que crea en la Santa Trinidad, un solo Dios, y se halle dentro de la Iglesia una, católica y apostólica, y contento con la pobreza apostólica nada ame de este mundo, sino a Cristo, y se alegre más de la tribulación de este mundo que de la prosperidad, y evite con toda la fuerza de su alma tanto a los príncipes de este mundo como a los amadores del mundo, y que medite día y noche en la ley del Señor y se deleite en la vida contemplativa y en la soledad; pero a los demás que encuentre, que son carnales y amantes de este mundo, sin ninguna lucha someterá bajo el yugo de su poder.

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