NOTA

  • Menahem ben Ammiel: Mashíaj ben David ANTICRISTO
  • Nehemías ben Husiel : Mashíaj ben Yosef  FALSO PROFETA

De Wikipedia:

De acuerdo con la Enciclopedia Judía, Armilus es “un rey que se levantará al final del tiempo contra el Mesías, y será derrotado por él después de haber traído mucho sufrimiento a Israel.” Se habla de él en el MidrashVayosha, Sefer Zorobabel y otros textos. Él es un adversario similar a Gog y Magog. En el Sefer Zorobabel que toma el lugar de Magog y derrota al Mesías ben José.

El origen de esta figura, dice que es la descendencia de Satanás y una virgen, o Satanás y una estatua (o “piedra”), es tan considerado como cuestionable por la Enciclopedia Judía, debido a la variación y relación clara (si no la parodia ) a la doctrina cristiana, la leyenda y la escritura.


Texto:

Palabra dirigida a Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá [Ageo 1:1] el día veinticuatro del mes séptimo, en la fiesta allí se me mostró esta visión. Yo estaba orando ante el Señor en la revelación de la visión que tuve junto al río Kebar mientras decía: «Bendito seas, Señor, que resucitas a los muertos» .

Mi corazón exclamó: «¿Cómo será la forma del Templo eterno?» . Me respondió desde los pórticos celestiales [una voz] que me dijo: «¿Eres tú Zorobabel, gobernador de Judá?». Respondí: «Yo soy, tu siervo». Y salió hacia mí una voz que habló conmigo como habla un hombre con su amigo [Ex 33:11]. Oí su voz, mas no vi su imagen. Me levanté a orar, como al principio, concluí mi oración y me volví a casa.

El día undécimo del mes de adar estuvo hablando conmigo y me dijo: «Acércate y pregúntame». Dije: «¿Qué preguntaré? Mis días son pocos, se acerca mi fin, mis días se han cumplido [cf. Lam 4:18]». Me dijo: «Yo te daré la vida» y añadió: «Vive». Un viento me elevó [Ez 3:12 y 24:5] entre el cielo y la tierra [2Sam 18:9] y me llevó a Nínive, la gran ciudad [cf. Jonás 3:2-3], la ciudad sanguina­ria [Ez 22:2]. Sentí una gran angustia. En mi desgracia me puse a rezar y a alabar el nombre del Dios de Israel. Confesé mis culpas y pecados diciendo: «¡Pérdoname, Señor, he pecado, he transgre­dido y he faltado!» , pues el dolor se había apoderado de mí, «Tú eres el Dios de Israel, que hiciste todo por el soplo de tu boca y por tu palabra los muertos resucitan».

Y me dijo el Señor: «Ve a la casa de corrupción, al lugar de frivolidad»(NOTA: Se refiere a la Iglesia Católica). Me dirigí [allí] como se me había ordenado y me dijo: «Vuélvete hacia allá». Me dí la vuelta y me tocó y vi a un hombre despreciado y maltratado. El hombre despreciado y maltratado me dijo: «Zorobabel, ¿qué haces aquí?». Y le respondí: «El espíritu de Dios me elevó sin que yo me diera cuenta y me trajo a este lugar». Me dijo: «No temas, pues para darte una visión has sido traído aquí [cf. Ez 40:4]». Al oír sus palabras me tranqui­licé y le pregunté: «¿Cuál es el nombre de este lugar?». Me dijo: «Esta es Roma, la grande, en cuya cárcel estoy prisionero hasta que llegue mi tiempo». Le dije: «Señor, ¿quién eres, qué quieres y qué haces aquí?». Me respondió: «Yo soy el Mesías de Dios y estoy aquí preso  hasta que llegue el tiempo final».(Nota: Parecida a la doctrina musulmana shia)

Al oír esto oculté por un momento mi rostro de él; luego volví a mirarle y de nuevo me escondí, porque tenía miedo. Pero él me dijo: «No temas ni te asustes; ¿por qué guardas silencio?». Y dije: «Porque te he oído decir que eres el Mesías del Dios de Jacob». Y al momento se me apareció bajo la forma de un joven de una belleza, hermosura y gracia sin igual. Le pregunté: «¿Cuándo luci­rá la antorcha de Israel  y cuándo llegará la redención?».

Mientras yo estaba hablando con él de esto, se me acercó un hombre que tenía seis alas y me dijo: «¿Qué quieres preguntar al Mesías de Dios?». Dije: «¿Cuándo llegará el tiempo de la salvación?». Luego me dijo que él era el príncipe del ejército de Israel que luchó contra Senaquerib y contra los reyes de Canaán  y que tendrá que luchar en la guerra de Dios con el Mesías de Dios contra el rey insolente Armilos, hijo de una piedra, pues nació de una estatua de piedra.

Siguió hablando el ángel Metatrón y me dijo: «Yo soy Metatrón, el príncipe de la Faz, mi nombre es Miguel y [el Señor] me puso al frente de su pueblo y de los que le aman; yo soy el que guié a Abraham por todo el país de Canaán y el que salvé a Isaac y el que peleé con Jacob en el vado de Yaboc [Gén 32:23]; yo soy también el que conduje a Israel por el desierto durante cuarenta años en nombre del Señor y el que me aparecí a Josué en el Guilgal , y yo soy aquel cuyo nombre es como el nombre de mi maes­tro y su nombre está en mí . Y tú, Zorobabel, hijo de Sealtiel, pregúntame y te revelaré lo que ocurrirá a tu pueblo al final de los tiempos».

Pregunté: «¿Quién es ese hombre?». Me dijo: «Es el Mesías de Dios, que permanecerá oculto aquí hasta el fin de los tiempos» “. Yo pregunté a Metatrón: «¿Cuáles son los signos que hará ese Menahem ben Ammiel ?». Me dijo: «El Saday dará la vara de salvación  a Hefsibah, (Nota: Madre del anticristo , traducido como “mi favorita”) madre de Menahem, y una estrella  brillará ante ella(Nota: Parecido al nacimiento de Jesucristo)  y todos los astros desde sus órbitas lucharán; Hefsibah saldrá y dará muerte a dos reyes: uno será Nof ” del Yemen, que alzará su mano contra Sión; y el otro Atras de Antioquía. Estos signos tendrán lugar el año quinto durante la fiesta de las Semanas y es un hecho cierto: cuando sea recons­truida la ciudad, a los 420 años será destruida por segunda vez y 20 años después de la construcción de Roma reinarán en ella 70 reyes . Cuando hayan reinado 10 reyes, el décimo destruirá el Templo y será abolido el sacrificio diario .Cuenta desde ese día 990 años (Nota: Tendría que haber sucedido en 1058 , no ocurrió nada) y tendrá lugar la salvación de Dios que recordará a su pueblo santo [Joel 2:16] para rescatarlos, recogerlos, llevar­los y reunirlos.

La vara que Dios dará a Hefsibah, madre de Menahem, será de almendro y está escondida en Racat, ciudad de Neftalí. Es la vara de Aarón, Moisés y David, rey de Israel, y es la misma vara que floreció en la tienda de reunión, que retoñó, dio flores y produjo almendras [Núm 17:23]; Elías, hijo de Eleazar , la escondió en Racat, que es Tiberíades, y allí también está oculto el Mesías hijo de Efraín».

Zorobabel, hijo de Sealtiel, dijo luego [al arcángel Miguel]: «Se­ñor, por favor, ¿cuándo vendrá la antorcha de Israel y qué ocurri­rá después de todo esto?». Y me respondió: «El Mesías descen­diente de José vendrá cinco años después de Hefsibah y reunirá a todos los israelitas como a un solo hombre; permanecerán 40 años  en Jerusalén y presentarán sacrificios y serán registrados todos los israelitas según su genealogía. Entonces subirá el rey de Persia contra Israel y habrá una gran desdicha en Israel, y saldrá Hefsibah, mujer del profeta Natán , con la vara que Dios le ha­bía dado, y el Señor les enviará un espíritu de extravío [Is 19:14] y se matarán unos a otros y allí morirá el malvado».

Al oír esto, caí rostro a tierra y le dije: «Dime la verdad sobre el pueblo santo». Me abrazó y me mostró una piedra con la imagen de una mujer y me dijo: «Con esta piedra yace Satán, (Nota: referencia a las representaciones de la virgen María) y de ella saldrá Armilos, que reinará en todo el mundo sin que nadie pueda resistírsele y todo el que no crea en él morirá por su dura espada. Atacará al pueblo de Israel con los diez reyes  de Jerusalén y dará muerte allí al Mesías descendiente de José junto con dieciséis justos , e Israel irá al exilio al desierto y Hefsibah, la madre de Menahem, permanecerá allí, pero el malvado no la verá .

»Estos signos venideros ocurrirán en el año sexto en el mes quinto, que es el mes de av, el sexto (día) del mes; y esta guerra tendrá lugar en el mes de av. Entonces y sólo entonces habrá una gran desgracia en Israel como no la hubo nunca; [la gente] huirá a las fosas, a las cavernas y a los desiertos, y todas las naciones gen­tiles se extraviarán tras ese malvado de Satán – Armilos, excepto Israel. Y traspasará Sirón  a Nehemías , y todo Israel llorará a Nehemías, hijo de Husiel “, asesinado, y su cadáver yacerá tendi­do ante las puertas de Jerusalén y ni las bestias salvajes ni las aves lo tocarán. Y cuando pasen 41 días, el Santo, bendito sea, lo enterrará en la tumba de la casa de Judá».

Y yo, Zorobabel, volví a preguntar a Metatrón, príncipe de la Faz, por los signos del Príncipe de la alianza [Dan 11:22] del pue­blo de los santos y me dijo: «Este becerro se echará y romperá las ramas de esta ciudad, Nínive, la ciudad sanguinaria, que es Roma, la grande». Y le dije: «Señor, ¿cuándo será?». Él vino, me abrazó y me cogió por las manos y me llevó a la casa de la burla y allí me mostró una piedra de mármol que tenía tallado el rostro de una doncella que no había conocido varón [Jue 21:12], y me preguntó: « ¿Qué ves?», y contesté: «Veo [Zac 5:2] una piedra con forma de mujer, con la cara de una mujer hermosa»; el que me hablaba respondió y dijo: «Esta piedra es la mujer de Belial  y en cuanto Belial la conoció concibió y parió a Armilos, y es la princesa de todos los ídolos; esto es lo que está en la profecía a Zorobabel».

Al oír sus palabras, sentí gran angustia y me puse a rezar ante Dios; cuando lo oyó me envió a su ángel y supe que era el ángel que me hablaba y me posterné ante él. Me preguntó: «¿Qué te pasa, Zorobabel?», y le respondí: «Mi espíritu me aterroriza [Job 23:16]». Entonces fue Metratrón y me dijo: «Zorobabel, pregúnta­me antes de que me aparte de tu lado»; yo le pregunté: «¿Cuándo vendrá la luz de Israel?». Me respondió lo siguiente: «¡Por Dios, que me ha enviado!, te voy a contar lo que va a hacer el Señor, pues el Verbo Santo me ha enviado a ti para responder a todo lo que preguntes».

Y me dijo Miguel: «Acércate a mí y pon atención a lo que te voy a decir, pues cierta es la palabra dicha en nombre de Dios vivo». Y me dijo: «Menahem, el hijo de Ammiel se presentará repentinamente en el mes de nisán, el día 14 del mes “, y perma­necerá en el valle de Arbel, que pertenece a Josué, hijo de Saraf. Hacia él se dirigirán todos los sabios de Israel y a ellos dirá el hijo de Ammiel: “Yo soy el Mesías a quien el Señor ha enviado para daros la buena noticia y para salvaros de vuestros opresores”. Los sabios lo verán y lo despreciarán, como tú lo despreciaste, y no creerán en él, y su cólera le abrasará y se revestirá de justicia como de una coraza [Is 59:17] y se pondrá a las puertas de Jerusalén. El profeta Elías estará con él y despertarán y resucitarán a Nehemías ben Husiel, que estaba muerto, y entonces creerán en Menahem hijo de Ammiel».

Esta ” es la palabra de Dios que dijo Metatrón, príncipe de los ejércitos del Dios verdadero: «Efraín ya no envidiará a Judá ni Judá hostilizará más a Efraín [Is 11:13], pues habrá acuerdo pacífi­co entre ambos [Zac 6:13]».

Así me conjuró Metatrón: «En el día 21 del mes primero, tras 990 años de cumplirse la destrucción de Jerusalén [Dan 9:2], tendrá lugar la salvación de Dios. Vendrá Menahem ben Ammiel en los días de Armilos, al que engendró la estatua. Menahem y Elías permanecerán junto al Gran Mar y llamarán desde sus orillas , y saldrán del mar todos los cadáveres de los israelitas que se habían arrojado a él por causa de sus captores, en el valle de Josafat , y allí habrá justicia para los malvados y alegría para los justos en el mes segundo, que es el mes de iyar. Entonces subirá la facción de Coré y llegará junto a Moisés, y resucitarán los que murieron en el desierto y la bandera de Coré reunirá a aquellos a quienes la tierra abrió su boca y los tragó junto con sus casas y sus tiendas en las llanuras de Jericó, cerca del torrente de Sitín [Joel 4:8]. El [día] 18 temblarán las montañas y las colinas; la tierra y todo lo que hay en ella serán sacudidos, y el mar y cuanto posee. El pri­mer día del mes tercero resucitarán los que murieron en el desier­to y plantarán su campamento junto al de sus hermanos, junto al torrente de Sitín.

»El 18 de ese mes de sivan habrá un estrépito en las casas, en las murallas y torreones y temblará la tierra y sus habitantes; y el Saday descenderá al monte Guerizim y el monte se hendirá a su amenaza y peleará contra aquellos pueblos, como un guerrero despertará su furor [Is 42:13]. Vendrá el Mesías hijo de David y soplará en la nariz de Armilos y le dará muerte; y todo Israel verá regresar al Señor a Sión, como está dicho: Porque ven cara a cara regresar al Señor a Sión [Is 52:8] como un guerrero [Is 42:13] con el yelmo de la salvación en su cabeza, y se vestirá [Is 59:17] con una coraza y luchará contra Armilos y su ejército, y caerán todos ellos muertos en el valle de Arbel. Se salvarán unos pocos y se reunirán en Sela cinco mil quinientos, y vestidos de coraza habrá cien mil quinientos israelitas con Nehemías a la cabeza y los matarán. Después vendrán Menahem ben Ammiel, Nehemías y Elías y subirán a Jerusalén.

»En el mes de av, cuando hayan hecho duelo por Nehemías y estén sentados junto a las ruinas de Jerusalén, habrá una gran alegría para Israel; presentarán sus ofrendas y resultará agradable a Dios la ofrenda de Judá y de Israel como antaño, y percibirá nuestro grato olor y habrá gran alegría en el magnífico Templo construido en lo alto Y  saldrá el Mesías de Dios y todo Israel tras él a pie y se plantarán ante las puertas de Jerusalén frente al monte Guerizim; Dios Santísimo permanecerá en la cima del mon­te y un terror inmenso se extenderá a los cielos y los cielos de los cielos, a las aguas y a lo que producen, y a las montañas y a sus fundamentos. No se hallará en ninguna criatura espíritu o alma cuando surja el Santo, bendito sea, delante de todos en el monte de los Olivos. Sión y Jerusalén lo verán y dirá Sión: «¿Quién me ha parido a estos?, ¿estos de dónde vienen? [Is 49:21]». Subirá Nehemías a Jerusalén y dirá: «Estos son los hijos que pariste y que fueron deportados lejos de ti [Miqueas 1:16], ¡alégrate infinitamen­te, hija de Sión, grita jubilosa, hija de Jerusalén! [Zac 9:9], ensan­cha el espacio de tu tienda, despliega tus lonas [Is 54:2]».

Y me mostró Metatrón mientras hablaba conmigo todas estas cosas y siguió hablando de sus dimensiones , y vi sus murallas que la circundaban todo alrededor desde el desierto y el Líbano, y desde el gran río, el río Éufrates, hasta el mar occidental [Deut 11:24]. Me mostró también el palacio y el Templo construido so­bre cinco cumbres de montañas. Le pregunté: «¿Cómo se lla­man?», y me respondió: «El Líbano, el monte Moria, el Tabor, el Carmelo y el Hermón».

Después  Metatrón siguió diciéndome: «Este signo tendrá lu­gar cuando se cumplan 990 años de la destrucción de Jerusalén; entonces llegará la salvación divina, si queréis preguntar otra vez, volved y preguntad [Is 21:12].

»El año quinto vendrá Nehemías ben Husiel y reunirá a todos los israelitas en Jerusalén; en el año sexto aparecerá Hefsibah, la esposa de Natán, hijo de David , que nació en Hebrón, y dará muerte a dos reyes, Nof y Atras , y el año séptimo florecerá la raíz de Jesé [Is 11:10], que es Menahem ben Ammiel.

»Estos son los diez reyes que dirigirán las naciones en los siete años [que precederán a la llegada del Mesías]: el primero es Seleuco ” de Aspamia; el segundo, Artimos  de la ciudad del mar; el tercero, Quelus de Geto; el cuarto, Paulo de Galia; el quinto, Demetrio de Martania; el sexto, Marcelo de Italia ; el séptimo, Arcatonos de Admos ; el octavo, Masplesnes  de Aram Naharayim; el noveno, Paros de Persia . Vendrá y preparará la guerra en el valle de Arbel, y saldrá a su encuentro Nisrab y lo herirá, y luego reinará en ese valle y empezará a plantar los cipos sagrados que Dios odia. En ese día los hombres carecerán de jornal y las bestias no tendrán paga [Zac 8:10]; erigirá cuatro altares y enojará al Señor con sus actos, y habrá una gran hambruna sobre la faz de la tierra durante cuarenta y cinco días. Y los israelitas con sus reyes y sus profetas andarán dispersos por el desierto de Jerusalén y por el valle de Sitín [Joel 4:18], recogiendo armuelles de matorra­les [Job 30:4] para alimentarse. En ese día una fuente manará de la casa de Dios que regará el valle de Sitín [Joel 4:18].

»Y el décimo rey es Armilos, el hijo de la estatua , que está en la casa de impudicia de los desvergonzados, y todas las naciones de todos los lugares vendrán y permanecerán ante la estatua y quemarán incienso ante ella; no podrán ver su rostro a causa de su belleza y todo aquel que se vanaglorie de mirarla no podrá.

»Esta es la descripción del aspecto de Armilos: el pelo de su cabeza es de colores como el oro y lo lleva atado; las manos le llegan hasta las plantas de los pies , su altura es de doce codos; tiene la cara alargada y  hay un palmo entre cada ojo y tiene los ojos torcidos, y dos cabezas; cuantos lo ven tienen miedo de él .

Luego vendrá ante él Menahem ben Ammiel desde el valle de Sitín y soplará en su nariz y le dará muerte, como está dicho: Con el soplo de sus labios hará morir al impío [Is 11:4]. Inmediatamen­te después de él el reinado pasará a Dios y nuestros ojos verán la ciudad demolida, cuyo destierro perdura por nuestros pecados hasta ahora y la espera se alarga. Y los santos del Altísimo reci­birán el reino [Dan 7:18]».

Estas son las cosas que contó Metatrón, príncipe del ejército celestial, a Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, duran­te el destierro en la época del Imperio Persa, y las escribió Zacarías, hijo de Iddo [Esd 5:1] y Elías el profeta, para el pueblo que llegue a los últimos días.

El Señor tomó a Zorobabel y lo puso junto a Menahem ben Ammiel días y años [Gén 1:14] y tiempos. El final de los tiempos traerá consigo a toda la asamblea de Israel palabras de paz. ¡El Señor nos considere dignos de contemplar el Santuario con nues­tros hijos y de ver al Mesías nuestra justicia pronto en nuestros días! Amén, amén, amén; eternamente, por siempre, eternamente. Acaba el libro de Zorobabel.


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