Heinrich_fueger_1817_prometheus_brings_fire_to_mankind

Ocurrió que cuando dioses y  hombres mortales se separaron en Mecona. Prometeo presentó un enorme buey que había dividido con ánimo resuelto, pensando engañar la inteligencia de Zeus. Puso, de un lado, en la piel, la carne y ricas vísceras con la grasa, ocultándolas en el vientre del buey. De otro, recogiendo los blancos huesos del buey con falaz astucia, los disimuló cubrién­dolos de brillante grasa.

Entonces se dirigió a él el padre de hombres y dioses: «¡Japetónida, el más ilustre de todos los dioses, ami­go mío, cuán parcialmente hiciste el reparto de lotes! Así habló en tono de burla Zeus, conocedor de inmor­tales designios. Le respondió el astuto Prometeo con una leve sonrisa y no ocultó su falaz astucia:

«¡Zeus, el más ilustre y poderoso de los dioses sempi­ternos! Escoge de ellos el que en tu pecho te dicte el corazón.»

Habló ciertamente con falsos pensamientos. Y Zeus, sso sabedor de inmortales designios, conoció y no ignoró el engaño; pero estaba proyectando en su corazón desgra­cias para los hombres mortales e iba a darles cumpli­miento.

Cogió con ambas manos la blanca grasa. Se irritó en sus entrañas y la cólera le alcanzó el corazón cuando  vio los blancos huesos del buey a causa de la falaz as­tucia. Desde entonces sobre la tierra las tribus de hom­bres queman para los Inmortales los blancos huesos cuando se hacen sacrificios en los altares. Y a aquél díjole Zeus amontonador de nubes, terriblemente indig­nado:

«¡Hijo de Jápeto, conocedor de los designios sobre todas las cosas, amigo mío, ciertamente no estabas olvidándote ya de tu falaz astucia!»(NOTA: Razón por la cual  en los sacrificios los hombres se reservan la carne de las víctimas y dan a los dioses los huesos y grasa.)

Así dijo lleno de cólera Zeus, conocedor de inmortales designios. Y desde entonces siempre tuvo luego presente este engaño y no dio la infatigable llama del fuego a los fresnos , [los hombres mortales que habitan sobre la tierra]. Pero le burló el sagaz hijo de Jápeto escondiendo el brillo que se ve de lejos del infatigable fuego en una hueca cañaheja.(NOTA:Se refiere a los mitos según los cuales el fuego se encuentra dentro de los árboles, ya que surge por fricción entre dos maderos.)

Entonces hirió de nuevo el alma de Zeus altitonante y le irritó su corazón cuando vio entre los hombres el brillo que se ve de lejos del fuego.(NOTA:Prometeo vuelve a triunfar entregando el fuego a los hombres.) Y al punto, a cambio del fuego, preparó un mal para los hombres:

Modeló de tierra el ilustre Patizambo(NOTA:Hefesto) una imagen con apariencia de casta doncella, por voluntad del Crónida. La diosa Atenea de ojos glaucos le dio ceñidor y la adornó con vestido de resplandeciente blancura; la cubrió desde la cabeza con un velo, maravilla verlo, bor­dado con sus propias manos; y con deliciosas coronas de fresca hierba trenzada con flores, rodeó sus sienes Palas Atenea. En su cabeza colocó una diadema de oro que él mismo cinceló con sus manos, el ilustre Patizambo, por agradar a su padre Zeus. En ella había artísticamente labrados, maravilla verlos, numerosos monstruos, cuantos terribles cría el continente y el mar; de ellos grabó muchos aquél, y en todos se respiraba su arte, cual seres vivos dotados de voz.

Luego que preparó el bello mal,(NOTA:la mujer,ruina de los hombres) a cambio de un bien, la llevó donde estaban los demás dioses y los hombres, engalanada con los adornos de la diosa de ojos glaucos, hija de poderoso padre; y un estupor se apoderó de los inmortales dioses y hombres mortales cuando vieron el espinoso engaño, irresistible para los hombres. Pues de ella desciende la estirpe de femeninas mujeres. Gran calamidad para los mortales, con los varones con­viven sin conformarse con la funesta penuria, sino con la saciedad.

Como cuando en las abovedadas colmenas las abejas alimentan a los zánganos, siempre ocupados en miserables tareas —aquéllas durante todo el día hasta la puesta del sol diariamente se afanan y hacen blancos pana­les de miel, mientras ellos aguardando dentro, en los recubiertos panales, recogen en su vientre el esfuerzo ajeno—, así también desgracia para los hombres morta­les hizo Zeus altitonante a las mujeres, siempre ocupa­das en perniciosas tareas.

Otro mal les procuró a cambio de aquel bien: El que huyendo del matrimonio y las terribles acciones de las mujeres no quiere casarse y alcanza la funesta vejez sin nadie que le cuide, éste no vive falto de alimento; pero al morir, los parientes se reparten su hacienda. Y a quien, en cambio, le alcanza el destino del matrimonio y consigue tener una mujer sensata y adornada de re­cato, éste, durante toda la vida, el mal equipara constantemente al bien. Y quien encuentra una mujer desvergonzada, vive sin cesar con la angustia en su pecho, en su alma y en su corazón; y su mal es incurable.

De esta manera no es posible engañar ni transgredir la voluntad de Zeus; pues ni siquiera el Japetónida, el remediador Prometeo, logró librarse de su terrible cólera, sino que por la fuerza, aunque era muy astuto, le aprisionó una enorme cadena.(NOTA: Prometeo representa la insensata sabiduría de la humanidad, su gemelo Epitemeo,la insensata torpeza.)


A Prometeo abundante en recursos le ató con irrompibles ligaduras, dolorosas cadenas, que metió a través de una columna y lanzó sobre él su águila de amplias alas. Ésta le comía el hígado inmortal y aquél durante la noche crecía por todas partes en la misma propor­ción que durante el día devoraba el ave de amplias alas. (La mató Heracles, ilustre hijo de Alcmena de bellos tobillos y libró de su horrible tormento al Japetónida, dando fin a sus inquietudes no sin el consentimiento de Zeus Olímpico que reina en las alturas, sino para que la fama de Heracles, nacido en Tebas, fuera mayor todavía que antes sobre la tierra fecunda.

Por estos anhelos favorecía a su muy ilustre hijo y, aunque irritado, calmó la cólera que antes tenía desde que Prometeo combatió la voluntad del muy poderoso Cronión.)

Titanes castigados

Copa laconia de figuras negras (black-figure) del Pintor de Arcesilao; Ciudad del Vaticano: Museo Vaticano Gregoriano Etrusco 16592; 530 ac. Atlas y la serpiente de las Hesperides, manteniendo el cielo sobre sus hombros y Prometeo, atado a un poste, y con su corazón picoteado por el águila.

Anuncios