La cuarta tabla es atribuida al Sol, y compuesta por un cuadrado de seis columnas, contiene treinta y seis números; los seis en cada línea y lado y en cada diagonal producen el número ciento once 111, y todos estos números juntos totalizan seiscientos sesenta y seis 666. 

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Está gobernada por los nombres divinos con una inteligencia para el bien, y un demonio para el mal; y se extraen los caracteres del Sol y los espíritus. Esa tabla, grabada sobre una lámina de oro que representa al Sol afortunado, a quien la lleva consigo lo torna glorioso, amable, gracioso, poderoso en todas sus obras, y semejante a reyes y príncipes, encumbrándolo en cuanto a fortuna, haciéndole obtener lo que quiere; pero si representa al Sol infortunado, hace que quien la lleve sea tirano, soberbio, ambicioso, insaciable, y tenga fin muy malo.

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SOBRE EL SOL …

El Sol da luz a todas las cosas con sus propias reservas, y efectúa una copiosa distribución no sólo en el cielo y el aire sino también sobre la tierra, y en lo más profundo del abismo. Todo lo bueno que tenemos dice Jámblico, proviene del sol, o inmediatamente de él solo, o de él mis mo por mediación de otros cuerpos celestes. Heráclito lo llama fuente de la luz celeste, y muchos platónicos dijeron que el alma del mundo estaba principalmente en el sol, ya que aquélla llena todo el globo del sol, expande sus rayos por todos lados, como un espíritu que ella envía a todas la: cosas, distribuyendo la vida, el sentimiento y el movimiento en el universo Por ello, los antiguos naturalistas llamaron al sol el corazón del cielo; y los caldeos lo ubicaron en medio de los planetas. Los egipcios también lo ubicaron en medio del mundo, como entre los dos quinarios del mundo; es decir, pusieron cinco planetas encima del sol, y debajo de éste, a la luna y los cuatro elementos. Este mismo sol, entre los otros astros, es imagen y estatua del príncipe supremo, como luz verdadera de uno y otra mundo (el terrestre y el celeste), y simulacro perfecto de Dios, cuya esencia nos señala al Padre, al esplendor del Hijo y al calor del Espíritu Santo: y esto de tal suerte que los platónicos no cuentan con nada mejor para poder demostrar más vívidamente la esencia divina.El sol responde a Dios con tanta armonía que Platón lo llama Hijo de Dios visible; Jámblico, imagen de la inteligencia divina; y nuestro Dionisio dice que es la estatua transparente de Dios. Este mismo sol preside como un rey en medio de los demás planetas, superándolos a todos en luz, tamaño, belleza; iluminándolos a todos, distribuyéndoles la fuerza para disponer todas las cosas inferiores; regulando sus cursos, de manera que sus movimientos se cumplan de día o de noche, hacia Mediodía o Septentrión, hacia Oriente u Occidente, directos o retrógrados. Y así como el sol disipa con su luz las tinieblas de la noche, de igual modo disipa a todos los poderes de las tinieblas, como leemos en Job: tan pronto aparezca la aurora, disipará las sombras de la muerte; y el Salmista, al hablar de los leoncillos que piden permiso a Dios para devorar, concluye: “Salió el sol, se unieron en manada y encerraron en sus cubiles y, al escapar, el hombre saldrá para dirigirse a su labor.”. Al dominar, pues, el sol la región media del mundo y ser como el corazón del universo entre todas las cosas animadas, de igual manera preside en el cielo y el mundo, dominando el imperio sobre el universo mismo y las cosas contenidas en él, gobernando y regulando el tiempo, creando los días y los años, el frío y el calor, y las demás cualidades de las estaciones; y como dice Ptolomeo, al llegar al sitio de una estrella, imprime movimiento a la fuerza que aquella tiene en el aire: por ejemplo, con Marte prodiga calor; con Saturno, frío, y gobierna el espíritu y el valor del hombre. Por ello Homero dice, y lo confirma Aristóteles, que los movimientos del espíritu del hombre son tales que el sol, rey y morador de los planetas, los imprime cada día.


 


LAS IMAGENES DEL SOL

Según las operaciones del Sol, los antiguos confeccionaban una imagen a la hora del Sol, cuando la primera faz de Leo estaba en su ascendente con el Sol; la forma de esa imagen era un rey coronado, sentado sobre un trono, con un cuervo en su regazo y un globo a sus pies, vestido con amarillo ropaje. Dicen que esa imagen torna al hombre invencible, honrado y capaz de llevar a término lo que emprenda, y que disipa los sueños vanos; también es buena contra las fiebres y la peste; confeccionaban esa imagen sobre rubí, a la hora del Sol, cuando sube en exaltación gozosa en su ascendente. Confeccionaban otra imagen del Sol sobre diamante, a la hora del Sol, cuando estaba en ascendente en su exaltación; la figura de esa imagen era una mujer coronada, en posición de bailarina, sobre un carro tirado por cuatro caballos, con un espejo o escudo en su diestra, y una vara apoyada en el pecho, en su siniestra, con una llama sobre su cabeza.(NOTA: ?Venus o Aurora) Se dice que esa imagen torna al hombre feliz, rico y querido por todo el mundo; grababan esa imagen sobre sardónice, a la hora del Sol, cuando estaba en su ascendente en la primera faz de Leo, para que sirviese contra las pasiones lunáticas, que sobrevienen en el tiempo de la combustión de la Luna.


 

El Sol se llama Febo, Diespiter, Apolo, Titán, Pean, Fanes, Horus y Osiris como lo apreciamos en este oráculo:

El Sol, que es Osiris, Dionisio, Horus, Apolo y el Rey; gobierna el día y la noche; crea los vientos y las lluvias; dirige los cambios de las estaciones; el soberano Rey de las estrellas, y el fuego inmortal.

También se llama el arquero: el ardiente; el ígneo; el dorado: el portador de la llama; el radiante; la cabeza de fuego; la cabeza de oro; el ojo del mundo: Lucifer; quien ve mucho; (NOTA: Se relaciona con la simbología masónica del ojo que todo lo ve)quien lo tiene todo; creador de la luz: rey de las estrellas; gran Señor; el bueno: el afortunado: el honesto; el bello: el prudente: el inteligente; el sabio; el resplandeciente sobre el universo: el gobernador y vivificador de todos los cuerpos que tienen un alma: príncipe del mundo que tiene bajo su gobierno a todas las estrellas, que borra con su proximidad la luz y la virtud de todas las estrellas, quemándolas y superándolas, dando a todas su luz y belleza del fondo de su luz y esplendor. De noche se llama Dionisio, y de día Apolo, como si se dijese disipador de males; por ello los atenienses lo llamaban Alexicacon y Hornero Ulion, es decir, disipador de males. Pero se llama Febo a causa de su belleza y del resplandor de su luz; se llama Vulcano a causa de la violencia de su fuego, porque su fuerza se compone de muchos fuegos. También se denomina Sol. por contener él solo la luz de todas las estrellas; por ello los asirios lo llaman , Adan, es decir solo: y los hebreos, שמש Schemesch, que quiere decir propio y único en su especie.(NOTA: Jesucristo es el nuevo Adán, el anticristo es su imitador, un falso Adán y un falso sol)


FUENTE:  De occulta philosophia Tomo ii cap xxii, xxxi, lix -Cornelius Agrippa von Nettesheim

(Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim, Colonia, 1486-Grenoble, 1535) Filósofo, médico y alquimista alemán. Acusado de magia, estuvo encarcelado un año. Fue historiógrafo de Carlos I. Influido por Llull, unió elementos gnósticos, herméticos, teosóficos y cabalísticos (De occulta philosophia, 1510) y escribió un De incertitudine et vanitate scientiarum (1527).

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