Traducción propia ORIGINAL


Debe ser conocido que el anticristo ha de llegar. Cada uno, por lo tanto, que no confiesa que el Hijo de Dios vino en la carne y es perfecto Dios y se convirtió en hombre perfecto, después de ser Dios, es Anticristo. Pero en un sentido peculiar y especial él que viene en la consumación de la edad se llama Anticristo. Primero, entonces, es un requisito que el Evangelio deba ser predicado en todas las naciones, como el Señor dijo, y luego vendrá a refutar los judíos impíos. Porque el Señor les dijo: Yo he venido en nombre de mi Padre y vosotros no me recibisteis; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. Y el apóstol dice: Por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, por esto Dios les envía un poder engañoso para que crean la mentira, a que todos ellos podrían ser condenados los que no creyeron la verdad, pero que se complacieron en la injusticia. Los judíos en consecuencia no recibieron el Señor Jesucristo, que era el Hijo de Dios y Dios, pero reciben el impostor que se hace llamar a Dios. Para que él asumirá el nombre de Dios, el ángel enseña a Daniel, diciendo estas palabras: No hará caso del Dios de sus padres. Y el apóstol dice: Nadie os engañe de ninguna manera; porque ese día no vendrá sin que antes venga la apostasía, y que el hombre de pecado sea revelado, el hijo de perdición: el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, tanto que se asiente en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios; en el templo de Dios, dijo; no en nuestro templo, pero sí en el antiguo templo judío. Porque él no vendrá a nosotros sino a los judíos: no para Cristo o las cosas de Cristo; por lo cual se le llama Anticristo.

En primer lugar, por lo tanto, es necesario que el Evangelio deba ser predicado en todas las naciones: Y entonces se manifestará aquel inicuo revelado, incluso él cuyo advenimiento es según accionar de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, a quien el Señor matará con la palabra de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. El mismo diablo, por lo tanto, no se convierte en hombre en la forma en que el Señor se ha hecho hombre. ¡Dios no lo quiera! pero él se convierte en el hombre como la descendencia de la fornicación y recibe toda la energía de Satanás. Por Dios, conociendo de antemano la extrañeza de la elección que haría, permite al diablo para tomar posesión de su morada en él.

Él es, por lo tanto, como hemos dicho, la descendencia de la fornicación y se alimenta en secreto, y de repente se levanta y se rebela y asume el mandato. Y en el inicio de su gobierno, o más bien tiranía, él asume el rol de la santidad. Pero cuando se convierte en amo persigue a la Iglesia de Dios y muestra toda su maldad. Pero él vendrá con señales y prodigios mentirosos, ficticios y no reales, y que puede engañar y llevar lejos del Dios vivo aquellos cuya mente descansa sobre una base poco sólida e inestable, por lo que incluso los elegidos, si es posible, tropezarán.

Pero Enoc y Elías Thisbita se enviarán y hará volver el corazón de los padres a los hijos, es decir, la sinagoga a nuestro Señor Jesucristo y la predicación de los apóstoles: y ellos serán destruidos por él. Y el Señor venga del cielo, al igual que los santos apóstoles lo contemplaron irse al cielo, perfecto Dios y perfecto hombre, de gloria y de poder, y destruirá al hombre de pecado, el hijo de la destrucción, con el aliento de su boca. Que nadie, por lo tanto, busque al Señor que viene de la tierra, sino del cielo, como él mismo ha asegurado.


SAN JUAN DAMASCENO (675-749)

Teólogo griego; presbítero y Doctor de la Iglesia. En este extracto de su obra (A pesar de vivir el dominio mahometano en Siria) no asocia al islam con el apocalipsis, en otra de sus obras “Libro de las herejías” sí lo hace.

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