NOTA: El sionismo es un movimiento político internacional que propugnó desde sus inicios el restablecimiento de una patria segura para el pueblo judío en la Tierra de Israel («Eretz Israel»). Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del moderno Estado de Israel. Sabiendo esto, en el libro de Lutero “Sobre los judíos y sus mentiras” vemos que sus propuestas sobre la cuestión judía capítulo 11 y 12 son sionistas . En todo el libro NUNCA menciona que el anticristo es el mesías que aún aguardan los hebreos talmudistas, esta estulticia se ha incrementando con el paso del tiempo entre sus herederos protestantes hasta llegar hoy al sionismo  “cristiano”  y noahadismo.


 

Pero cuando el emperador les exigió obediencia, se resistieron y se rebelaron
contra él. Ahora no querían ser sus súbditos. Entonces vino y visitó a sus súbditos,
los reunió en Jerusalén, y los dispersó por todo su imperio, a fin de obligarlos a
obedecer. De ellos descendieron los vestigios de los judíos del presente, de
quienes Moisés nada conoce, ni ellos le obedecen; pues no merecen ni uno de los
pasajes o versículos de Moisés. Si desean aplicar la ley de Moisés nuevamente,
deben primero regresar a la tierra de Canaán, convertirse en judíos de Moisés, y
respetar sus leyes. Allí pueden practicar la usura todo lo que los extraños les
permitan.Pero dado que moran en países extranjeros bajo el emperador y desde
allí desobedecen a Moisés, están obligados a respetar las leyes del emperador y
abstenerse de practicar la usura hasta tanto no vuelvan a ser súbditos de Moisés.
Pues la ley de Moisés nunca ha pasado un sólo paso los límites de Canaán ni más
allá de la nación de Israel. Moisés no fue enviado con su ley a los egipcios, los
babilonios, o cualquier otra nación, sino que fue sólo enviado a la gente a quien
guió desde Egipto hasta la tierra de Canaán, como él mismo testifica con
frecuencia en Deuteronomio. De ellos se esperaba que respetaran sus
mandamientos en la tierra que conquistarían más allá del Jordán.

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Pero si las autoridades son renuentes a usar la fuerza y contener la indecencia
diabólica de los judíos, estos últimos deberían ser expulsados del país y enviados
a su tierra y a sus posesiones en Jerusalén; allí podrán mentir, maldecir,
blasfemar, difamar, asesinar, hurtar, robar, practicar usura, mofarse, y permitirse
todas esas abominaciones infames que practican entre nosotros. Que nos dejen
nuestro gobierno, nuestro país, nuestra vida y nuestros bienes, pero sobre todo a
nuestro Señor, el Mesías, nuestra fe, y nuestra iglesia aún no profanada ni
corrompida por su tiranía y malicia diabólicas. Cualquier privilegio que imploren no
les ayudará; nadie puede otorgar privilegios por practicar tales abominaciones.
Cancelan y abrogan todo privilegio

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De modo que nosotros cristianos, que aceptamos la palabra divina, no podemos tolerar esta ignorancia y blasfemias eternas entre nosotros, ni tampoco podemos asumir la responsabilidad que ello conlleva. Que yerren de regreso a su país, que sean ignorantes y blasfemos allí hasta donde se les permita, y que no nos sigan cargando a nosotros con sus perversos pecados.
Pero, ¿qué sucederá si finalmente incendiamos las sinagogas de los judíos y les
prohibimos que alaben públicamente a Dios, que recen, enseñen, y pronuncien el
nombre de Dios? seguirán haciéndolo en secreto. Si sabemos que lo están
haciendo en secreto, es lo mismo que si estuvieran haciéndolo públicamente.
Pues conocer sus actos secretos y tolerarlos implica que después de todo no son
secretos, y entonces por esto nuestra conciencia no estará limpia ante Dios. De
modo que debemos tener cuidado. En mi opinión el problema debe ser resuelto
así: si deseamos lavarnos las manos de la blasfemia judía y no vernos
involucrados en su culpa, debemos alejarnos de ellos. deben ser expulsados de
nuestro país. Que piensen en su tierra natal; entonces dejarán de llorarle y
mentirle a Dios en contra de nosotros alegando que los tenemos cautivos, ni
nosotros necesitaremos quejarnos de la carga por su blasfemia y su usura. Esto
es lo mejor que se puede hacer y lo más natural, lo cual protegerá los intereses de
ambas partes.

 

 

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